Especialista en temas femeninos

Isabel Cuello es tocoginecóloga y tiene su consultorio en la calle Colón, donde atiende desde adolescentes hasta mujeres mayores. “Me gusta tener un diálogo amplio para que puedan preguntarme”, afirma, con calidez y experiencia.

 

 

En 1982 Isabel Cuello llegó por primera vez a Escobar y desde ese momento decidió que sería el lugar donde viviría y ejercería su profesión. Su especialidad es la tocoginecología, que fusiona la obstetricia y la ginecología tradicional, un abanico muy amplio y donde constantemente hay mujeres para asistir.

“Me formé en un hospital donde hacíamos las dos cosas, en las guardias atendíamos urgencias de lo que sea, hasta partos. Uno así tiene una visión de lo que es la mujer en sí, desde la adolescente hasta la señora menopáusica. Pasando por enfermedades oncológicas, los embarazos comunes y de alto riesgo, algo que hice mucho tiempo”, detalla, explicando los pormenores de su área y su formación académica.

Oriunda de Villa Devoto, hace casi cuarenta años conoció esta ciudad y la eligió para establecerse y trabajar. “Escobar me cautivó. Vine de casualidad para una operación y me pareció que estaba en otro mundo. Trabajé pocos meses en el hospital, estuve en la vieja Clínica Privada y en Pilar y General Rodríguez, hasta que pude comprar este lugar y abrir mi consultorio propio, que es lo que más me gusta hacer”, cuenta, sentada en su escritorio de un luminoso, impecable y fresco consultorio, antes de empezar a recibir sus pacientes.

Cuello atiende los martes en Los Cardales, mientras que los lunes (de 11 a 16), miércoles y viernes (de 16 a 20) lo hace en Escobar. Su consultorio está en Colón 365, entre 25 de Mayo y Travi. Atiende por IOMA, OSDE, Galeno y UPCN.

Hace tiempo empezó a recibir chicas que ella misma trajo al mundo como partera y que ahora van acompañadas de sus madres para consultarla. “Es algo bárbaro para mí. Me encantan las adolescentes porque son muy auténticas, dicen y hacen lo que sienten”, sostiene, feliz de que pasen las generaciones por su consultorio y ella las pueda guiar.

Con las adolescentes trata de impulsar el diálogo constante entre madre e hija, para afianzar vínculos y sincerar la relación. Muchas acuden a sus primeras consultas solas y otras aceptan compañía. “Yo no soy ningún juez sino que las ayudo para que no tengan problemas posteriores. Que no les pasen cosas por ignorancia”, subraya la profesional.

Evitar tanto embarazos no deseados como enfermedades de transmisión sexual son aspectos básicos en donde la opinión de una ginecóloga es clave y Cuello se presta a la charla con cada paciente. “Me gusta tener un diálogo amplio para que puedan preguntarme. Nuestra función es escuchar, ver y después opinar. Antes de dar un método anticonceptivo tengo que saber todo acerca de la chica, si sufre enfermedades, cómo es su metabolismo y después decidir”, afirma, convencida y con la experiencia de muchos años.

También hace hincapié en la importancia de los controles preventivos que deben hacerse las mujeres una vez al año, con mamografías, ecografías, papanicolau y colposcopia, para detectar cualquier tipo de afección que pueda acarrear males mayores.

“Hay mínimas cosas que se deben hacer para saber si un organismo sigue sano, depende las edades hay chequeos que hacer. Las mamas hay que controlarlas en la ducha, con un autoexamen. Hay que controlarse siempre”, recomienda, en tono maternal.

 

Por Javier Rubinstein

 

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